Clamé en la noche por un nuevo día,

por beber de tus pechos la ambrosía

de tu amor, presentido y esperado.

Senti el mortal puñal en mi costado

taladró el corazón la mano fría

aplastaron mis huesos mi alegría,

como un despojo, madre me han dejado.

Derramaron mi sangre sin piedad.

Una hambrienta jauría de mastines,

ansiosa de dinero y de festines,

descuartizaron vida en libertad,

¡que indiferencia!¡cuanta atrocidad!.

Yo soy un ser creado en tus confines

por un Dios, para acometer los fines

dispuestos por su sagrada voluntad.

Me han arrojado, madre a la escombrera,

Soy del mundo uno más en la basura

Que acumula el pecado, es la locura,

Y tú me has abatido, que ceguera

Adiós. Madre, me alejo de tu vera,

de tus brazos colmados de ternura,

me uniré con el padre de la altura

y rezaré por ti en mi dulce espera

de tu nueva esperando

dulce aventura.

( póntelo )