Cuento del mes

COMO CREAS TU PROPIO DESTINO

Es muy difícil darnos perfecta cuenta de lo que pensamos, decimos o hacemos, nos cuesta muchísimo, medir su alcance, y es terriblemente dificultoso juzgarnos a nosotros mismo. Una manera de lograrlo consiste en examinar qué nos ocurre, porque lo que aparentemente es el resultado de un destino ciego o ilógico no son sino los frutos de nuestras obras y de nuestros pensamientos. Construimos nuestra felicidad o nuestra desgracia segundo a segundo, alegremente, y las sufrimos segundo a segundo, fatídicamente.

Cuando el último de los discípulos hubo alcanzado la cima, gritó de alegría. Entonces el maestro los reunió a todos y les dijo:

Cada gesto que hace el hombre es como una pregunta. Todo cuanto le ocurre, desgracia o felicidad, es la respuesta.
El mundo es como una montaña. Todo el bien y todo el mal que pensamos, decimos o hacemos podemos volverlo ha escuchar en un eco. Puede ocurrir que no nos guste lo que oímos del eco, pero se trata de nosotros mismos. Es posible que cante un ruiseñor y que el eco de la montaña nos haga oír el grito de una corneja.

El destino, a diferencia de lo que se cree vulgarmente, no es lo que nos ocurre, sino lo que nosotros mismos provocamos. Es el resultado de lo que nosotros hemos sembrado en cada instante.
La única manera de escapar al destino es permitir que sea DIOS quien lleve las riendas de nuestra vida.
¡ Dejémosle que grite nuestro interior !

Señor dame lo que no te pido
Y pídeme lo que no te doy